Luego de explicar y dar algunas características generales de las situaciones comunicativas en las que participo junto con mis compañeros todas las mañanas, procedo a hacer lo mismo con las situaciones comunicativas vespertinas.
A la 1 pm culminan las clases matutinas, así que tenemos que esperar tres horas para que comience la última clase que tenemos en el día. David Severiche y Diana Anguita generalmente no participan en estas situaciones, ya que ellos deben ir a almorzar sus respectivas casas. Mientras tanto, Dubán, Ana y yo aprovechamos el tiempo para comer y seguir charlando. Generalmente en estas charlas hablamos mucho sobre experiencias o anécdotas que nos han pasado en nuestras vidas.
Luego de compartir nuestras vivencias dedicamos el tiempo a estudiar o repasar alguna temática, así que cada quién toma su material (cuaderno, libro, fotocopia, etc) y empieza a leer. Es de anotar que el método de estudio no es del todo individual, puesto que intercambiamos conocimientos mientras leemos.
Luego entramos a clase y no nos vemos hasta las 6 pm, o incluso hay días que no nos volvemos a reencontrar. Por lo general cuando nos encontramos atravesamos el hospital juntos y partimos hacia nuestras casas. Dubán y yo cogemos el mismo bus, así que son otros 45 minutos aproximadamente charlando. Hablamos de muchas cosas, y tal vez es el momento del día en el que más hablo; quizá porque solo somos dos los participantes del diálogo, o porque hablamos de temáticas en las que me desenvuelvo mucho mejor. Tenemos una buena amistad, así que le cuento muchas cosas que me suceden a mí y viceversa. Este punto es muy importante, porque muestra la importancia del lugar y la situación en la que se desarrolla la situación comunicativa para evaluar la interacción que hay entre sus miembros y la efectiva transmisión y recepción del mensaje.
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